Hay veces que la vida nos da una serie de zarandeos, fuertes contratiempos que nos hacen reflexionar sobre el mundo y sus cosas mundanas.

Parece algo efímero pero creer en algo superior a ti, es una verdadera medicina cuando enfrentamos a las dificultades, cuando comprendemos que no estamos solos, que hay una fuerza que nos protege de las cosas  negativas, navegamos ante la turbulencia con coraje y valor.

En su libro “Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida" de Dale Carnagie, nos habla de miles de relatos de personas reales, incluso ateos declarados que aceptan que hasta en sus peores momentos apelan a la fe, incluso a la oración.

Y en realidad la oración como bien enuncia Dale es: “Un creador de una energía que está en el universo y que cuando la convocamos a través de la fe, llena nuestra vida de un impulso sanador.”

Alguna vez alguien me dijo en un momento duro de mi vida: “Certeza y Convicción”, al principio no lo comprendía, pero con el paso de los años pude asimilarlo.

Certeza de que hay algo superior a nosotros y que si creemos lo suficiente obtendremos de esa entidad lo mejor, siempre lo mejor.

Convicción que no es más que una seguridad absoluta sobre lo que se cree, piensa y siente.

No me considero un hombre de religión, pero si de fe, he sido testigo de su poder, en momentos difíciles siempre acudo a ella, con la firme creencia que hay algo que me guía más allá.

Según la religión hinduista: “Lo que sucede, es lo único que podía haber pasado.”

Cuando nos resistimos al cambio, cuando pensamos que lo que nos pasa es por mera casualidad, cuando creemos que no hay nada que aprender, el mejor remedio es dejar las cosas en manos de la entidad superior: Dios, Buda, Jah, como desees llamarle.

Algo que siempre me ayuda a diluir mis temores, preocupaciones y neurosis es una frase muy pequeña que una vez leí en la biblia:

“Señor… Que se haga tu voluntad, no la mía.”

Elevo una plegaria y dejo todo en manos del más grande y de alguna extraña forma me alivia, tranquiliza, hace que enfrente todo de una forma más positiva.

A veces las cosas parecen estar de mal en peor, pero debemos que recordar que lo peor que podemos hacer en estos casos es “Tener pensamientos negativos”, porque atraeremos cosas en esa línea.

Dira usted, este tipo es un loco, ¿Cómo puedo dejar las cosas a algo que no veo”, pues es muy sencillo fe, oración, certeza y convicción, a que no vemos el aire, pero sabemos que existe, a qué jamás hemos comprobado la historia por nosotros mismos , pero creemos en ella, pues de esta misma forma el poder curativo de estos factores traerá a tu vida paz y tranquilidad.

No te desesperes cuando te sobrevenga la mala fortuna, agradece lo que tienes, no lo que ye hace falta, busca en tu interior la respuesta, toma una pausa y pregúntate de forma sincera las cosas, de esta forma podrás llegar a un puerto firme, para tomar mejores desiciones.

Cuando somos positivos, nuestro cerebro inconsciente adopta una postura resolutiva y aunque no estemos pensando en la solución llegará a nosotros, porque está trabajando en ella, aunque estemos haciendo cualquier otra cosa.
"La fe en el Señor nos hace creer lo increíble, ver lo invisible y realizar lo imposible."


La idea de "ver lo invisible" se basa en pasajes como Hebreos 11:1 y 11:27, y "lo visible y lo invisible" es un término bíblico para la totalidad de la creación.

Tenemos la capacidad de darle la vuelta a las cosas y está en nosotros en encontrar las respuestas, pero no tenemos que agobiarnos por ellas.

Te dejo estas cuatro leyes sagradas que ha sobrevivido a través del tiempo y que pueden ser la cura para tus preocupaciones:

“La persona que llega, es la persona correcta”.
“Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”.
En cualquier momento que comience, es el momento correcto”.
“Cuando algo termina, termina”.

Cuando creemos en algo superior a nosotros y mostramos gratitud, las cosas fluyen y si no pasa, por lo menos obtenemos sosiego en la adversidad.

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